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Elecciones: el hartazgo es terrible

GUAYMAS.- Las campañas políticas no son tal esta vez, ni por mucho.

El arrojo consuetudinario de lodo –inconcebible si no ruedan millones todos los días en clara burla a la fiscalización del INE—convirtió el proceso en marcha en grotesca caricatura de lo que exige la ley para dar al pueblo la oportunidad de escoger a sus gobernantes.

No es el pueblo el corrompido. Hay quienes luchan por sus partidos, por sus candidatos, con honestidad, con fe en sus pronunciamientos, merézcanlo o no aquellos que asumen los liderazgos.

Como he comentado con amigos de café y contertulios, algo pasó en las últimas semanas que le redujo presencia a la imponente marcha del panismo azul de Javier Gándara. Seguramente fueron las agresiones azules a los rojos y viceversa, perfectamente descritas en una caricatura que viaja ya por el ciberespacio.

En una comida a la que fui invitado con la candidata del PRI, Claudia Pavlovich, el ambiente encontrado me hizo ver ese cambio, luego confirmado con su rostro, voz y tipo de expresiones. Estaba contenta con los resultados de su tarea buscando votos. Y cómo no estarlo, dije yo, si los ataques parecían lanzamientos rectos a la altura de las rodillas para batearlos.

Y la dama los bateó. Sí creo cuando las encuestas la ponen emparejando cartones al permanente líder de estas, Javier Gándara. La estrategia panista a cargo de consultores y estrategas gringos en su mayoría, falla en un punto importante:

No es lo mismo convencer a un público como el estadounidense, donde se vive en el primer mundo, que a las necesitadas multitudes de nuestra ínclita raza de bronce. Si acaso, se acepta la dádiva, el soborno, para hacer la tarea, pero no hay credibilidad ya en el prostituido proceso que ahora vivimos los sonorenses. Tendrán que volvernos cínicos y entender que la elección no es tal y quienes mandan son cuestionables, caso malísimo para una sociedad.

Lo que está en juego exige ahora suponer lo que vendrá y actuar en consecuencia. Pero quienes deben actuar no lo hacen, por ser ellos quienes añadieron el resto a la situación nacional, complicada de por sí con tanta mañosada.

Hasta el tradicional desfile obrero del 1 de mayo, del cual tiene patente el PRI, se vio hoy atacado por hordas bien pagadas del Partido Acción Nacional en Cajeme, Hermosillo y Guaymas, puerto éste donde fue claro el intento provocador de un candidato dirigiendo a varios empleados estatales instigadores.

Madres, ancianos, niños, estuvieron en riesgo. Y resulta que ahora el mañoso PRI fue el bueno, el que tuvo la prudencia de esquivar a los provocadores. Y mostraron con razón su indignación, pues el efecto no logrado, era provocar la reacción de los presuntos obreros sometidos por el régimen y ganar simpatías en contra de los dirigentes. Luego acusar al alcalde de enviar golpeadores.

Olvida el grupo contratado por un candidato que no debería serlo –es multiseñalado por delitos graves, pero nadie lo investiga--, que los obreros fueron víctimas del capitalismo rampante impulsado por dos regímenes que terminaron por vender lo que quedaba del país, dígase minas, petróleo, paraestatales… todo.

Llegaron para resolver el tiradero del que acusaban al anterior, pero hoy nos agobian no solo los grandes “intereses nacionales”, pues existe el agregado de trasnacionales ya metidas hasta el tuétano en México y hasta legalmente facultados para tener guaruras y portar armas. Cuando auténticos mexicanos, nacionalistas, quieran meterlos en cintura, en suelo propio las guardias blancas extranjeras podrán hacer barrera y enfrentarlos. Nos faltarán Villas y Zapatas.

Por eso es creíble en Guaymas, y en otras zonas, que partidos desconocidos asciendan en la preferencia de la gente. Aquí, un candidato que se fue del PRI al PRD y obtuvo allá miles de votos, aunque no suficientes, ahora está con Movimiento Ciudadano, el exConvergencia, seguro de dar la sorpresa, pues su campaña solo pide a la gente reflexión entre lo que hacen PRI y PAN.

Hay buenas ofertas priístas, pero la marca afecta; y es peor en el PAN. Un buen paso de ambos, sería hacer campaña política, no de lodo, para evitar lo que ahora ocurre y que conduce a considerandos como: a).- Creer que es mentira y un mentiroso no es confiable, no se le puede dar el mando; b).- Creer que es cierto y cuando uno de ellos gane, sería un delincuente arropado por la impunidad, lo cual le alejará del debido proceso que le haga pagar los agravios a la sociedad. Volvernos cínicos, pues.

Pero hay que votar. Si no nos arropa la propaganda belicosa y grosera, escoger con razonamientos válidos –aunque tome todo lo que le den—y que gane el mejor, no el que más dinero gaste –y vaya que gastan--, única forma de tomar rumbo hacia lo correcto.

La alerta está dada, porque marcaron línea de lo que buscan: provocar, encontrar motivos para responder como sus torcidas mentes les indican, para retener poder y  proteger… ¿qué?

Sonora merece otros enfoques. Ojalá estemos maduros para lograr imponerlos y así luchar contra las amenazas mil que llegan de fuera, y que solo como sonorenses, unidos, podremos enfrentar, por más difícil que se miren en una sociedad vulnerada por la falta de valores y la abundancia de egoísmo.